Barcelona da el cante sobre las tablas

Musicales en Barcelona

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"Barcelona, allá donde sus gentes saben romper el hielo, allí donde la amistad da sus frutos, hace ya tiempo que ella cultivó un estilo". Esta frase anónima guarda la verdadera esencia de la Ciudad Condal. Esa ciudad mitad gótica mitad vanguardista pero a todas luces única, cuyos rincones beben del carácter de sus habitantes. Barcelona es la representación de lo bohemio, la evocación de un sueño surrealista de Gaudí convertido en lugar. Desde el Parque Güell hasta las Ramblas, desde la Sagrada Familia hasta Montjuic o el Tibidabo, la ciudad a la que cantó Freddie Mercury se convierte en una auténtica exposición abierta para descubrir y disfrutar. Qué hacer en Barcelona no se pregunta, se vive.

Si bien Madrid se encarga de salvaguardar la memoria clásica, la tradición y el patrimonio histórico de España, Barcelona, la otra gran capital en lo que a cultura y ocio se refiere, completa la oferta con esa capacidad suya de estar siempre a la última, de atraer la modernidad y la vanguardia, de marcar tendencia. No hay más que ver la programación del MNAC y del MACBA para darse cuenta de que aquí hay sitio para todo, y para todos. Pero también hay historia, y mucha, en la Ciudad Condal. Para conocerla, nada mejor que formar parte del público en uno de los grandes espectáculos del Gran Teatre del Liceu, el Mercat de las Flores y el Palau de la Música Catalana con su exquisitez modernista. Disfrutar de Barcelona es dejarse guiar por los importantes museos dedicados a artistas como Miró, Tàpies o Picasso, salir de compras por el Paseo de Gracia, la Rambla de Cataluña y la Avenida Diagonal, es patear el casco viejo en busca de retazos romanos, perderse por el Barrio Gótico, el Borne, el Raval para darse de bruces con el mar, hacerse una foto con la estatua de Colón en el puerto antiguo, coger el moderno tranvía y viajar al pasado hasta adentrarse en cualquiera de las novelas de Carlos Ruiz Zafón, soltarse la melena en la sala Razzmatazz y en los festivales de música que se celebran en sus playas y, en definitiva, perderse en su cultura para encontrar la razón por la que Serrat se enorgullecía de haber nacido en el Mediterráneo.

La ciudad también es un placer gustativo a través de los restaurantes en los que la cocina catalana tradicional, la moderna y la internacional encuentran su lugar y se fusionan dando lugar a verdaderos templos para el paladar. Un buen ejemplo es sin duda el Mercado de la Boquería, todo un museo culinario como los que no quedan en nuestro país, donde conviven en perfecta armonía tradición y modernidad, y donde se disfruta tanto un paseo curioso entre los puestos como un bocado de cualquiera de sus tesoros frescos. No en vano, los mejores restaurantes de Barcelona siguen pujando cada día por el mejor pescado, las setas más exóticas o los calçons de mejor calidad en la Boquería desde primera hora de la mañana. Por algo será. Fuera del mercado, comienza la disputa por las mejores patatas bravas de cada bar. Espectáculo y deleite en estado puro. Si después de todo esto aún tienes dudas sobre qué hacer en Barcelona es porque no conoces Kedin. Y no pongas la excusa de los niños. La Ciudad Condal apuesta fuerte por el ocio en familia y son muchas las actividades para realizar con los más pequeños de la casa. Si no te lo crees, consulta la agenda de Kedin Kids.